Cap. #1 Compases de sangre
Buenas, me presento de nuevo ya que llevo mucho sin actualizar y vuelvo a ser practicamente un novie xD
bueno, pues llevo tiempo queriendo escribit una novelilla o algo por el estilo y nunca m he terminado de decidir, hoy porfin e empezado, voy a colcar las primeras paginas que llevo y me dicen que tal, si les gusta, si no les gusta, etc... y si les mola pues intentare seguir actualizando terminando este capitulo y haciendo nuevos, pueden incluso darme ideas para seguir :D
bueno, espero que les guste, ahí va;
Era una noche de caza en algún lugar que no podría situaros siquiera hoy dia, la luna bañaba el campo envolviendo todo con su fantasmal halo que me servía de guiá. Sentía el viento contra mi cara como un sonido tenue, mi respiración agitada removía el silencio sepulcral que me rodeaba, la sangre chorreaba desde mi costado dejando un largo rastro que se perdía entre los arboles hasta el pie de un macizo como un rastro de migas que en cualquier momento les llevaría hasta mi.
¿Sabéis?, pocas veces e sentido miedo, pero si se volviera a repetir no se si seria capaz de volver a hacer lo que aquel día había logrado, muchos compañeros habían caído en el intento por ello, ahora estaba solo pero no había tiempo de lamentarse.
Me costaba mantenerme consciente pues había perdido gran cantidad de sangre y llevaba incontables horas en pie, corriendo y haciendo gestos imposibles pero tenia que seguir adelante, sino, nada tendría sentido, todo habría sido en vano.
Sentía como mi sangre fluía débilmente a través de mis venas, la textura del frió suelo a cada zancada arremetiendo contra la despellejada planta de mis pies, ladridos y sonidos lejanos que con frustración llenaban el bosque manteniendo despierto el poderoso instinto de supervivencia que, desde lo mas profundo de mi ser, desde esa parte animal que tantos tiempo me había parecido muerta me empujaba a seguir corriendo a través del bosque, sosteniendo mis propias tripas con la mano que aun podía usar sin siquiera mirar atrás, necesitaba encontrar un lugar seguro.
Los ladridos fueron apagándose hasta casi desaparecer, me acuclillé al amparo de un gran manzano cuando a lo lejos vi una pequeña casita pradera abajo, recuerdo que estuve apunto de dudar en si bajar o no, si llegaba hasta la casita y ellos recuperaban mi rastro, todos los que en ella vivían morirían antes del amanecer, pero si no cortaba la hemorragia de la herida moriría en menos de una hora, y no podía permitirlo.
-Lo siento -Susurró un joven mientras varios murciélagos huían en medio de la noche asustados por un largo aullido que llenó el bosque.
La penumbra llenaba el pasillo tan terrorífica como siempre, pero yo ya era una niño mayor, eso había dicho papa antes de irse y ahora era mi deber cuidar de las chicas. Cogí con fuerza mi osito y me interne en el pasillo mirando al frente sin hacer ningún ruido para no despertar a nadie. Me asomé con cuidado entre los barrotes de la escalera para ver que es lo que había armado tal escándalo, puede que como en otras ocasiones en las que papa había salido solo fueran imaginaciones mías o algún pájaro que habrá entrado por alguna ventana abierta.
Desde mi posición no alcanzaba a ver nada así que comencé a bajar lentamente los escalones con cuidado de no hacer ningún ruido, entonces vi una sombra sobre una silla, no parecía la sombra de un pájaro, era mucho mas grande, parecía una figura humana, había alguien en mi cocina.
Me acerque poco a poco y me limpie los ojos, tenia que estar seguro de quien era.
-¿Papa, eres tú papa?-dije a medio camino entre el hombre y la escalera.
La sombra se giró hacia mi lentamente, había algo en ella que no llegaba a gustarme del todo, algo en mi interior me decía que retrocediera, que corriera hacia la puerta y hullera de esa casa lo antes posible.
La luz de la luna entro por la ventana iluminando la escena y pude ver como unos afilados dientes brillaron en una desmesurada boca, unos grandes ojos me observaban desde el asiento, me fije en que sostenía una gran aguja delante mía y había un charco a mis pies, un escalofrió recorrió mi cuerpo como un relámpago pero mis piernas y mis brazos no se movían, ni siquiera podía despegar mi mirada de esos grandes ojos hipnóticos que me miraban con mirada perturbada y risueña, casi de otro mundo.
-Hola hijo- Una ronca voz, casi un gruñido salio entre los dientes de aquel ser, sin siquiera haber movido la boca, como si de una voz de otro mundo se tratase-¿estas solo?-dijo mientras seguía cosiendo algo sin apartar su mirada de la mía.
Las palabras salían a tropezones de mi boca en un tartamudeo indescifrable y casi inhaudible debido al miedo que sentía, un millar de preguntas se agolpaban en mi mente como si de un rio desbordado se tratase.
Bueno, esta sin terminar, aun le queda un rato a la historia, ya me diran que les parece, nos vemos! :D


